El itinerario de pequeño recorrido y carácter circular que parte de Sella para retornar a esta misma población nos va a permitir recorrer el barranco de l'Arc hasta alcanzar la fuente del mismo nombre, desde donde nos internaremos en el monte Tafarnach, hasta encontrar su ladera Sur, por la que regresaremos al punto de partida.
Este paseo tiene, en su primera parte, un interés eminentemente paisajístico, pues las zonas naturales que se atraviesa en el barranco de l'Arc están bastante degradadas, principalmente por efecto de los incendios forestales.
Sella es una población de la Marina Baixa situada sobre un montículo entre los barrancos de Tagarina y l'Arc, que dan origen al río Sella. En lo más alto del núcleo veremos la ermita de Santa Bárbara.
A la misma entrada del pueblo, en la carretera que proviene de Vila Joiosa, a la derecha, observamos un camino que toma sentido Este, hacia el barranco del Arc. Por este vial debemos iniciar el recorrido siguiendo una pequeña carretera asfaltada de 4 kilómetros. La vegetación en esta primera parte aparece sumamente degradada en las proximidades del camino.
Podemos ver algunos rodales de pino carrasco y ejemplares aislados de algarrobo, sin duda testigos de un mayor aprovechamiento agrícola de la zona en épocas pasadas.
El sotobosque está constituido por especies típicas de estas formaciones, como el romero, tomillo, albaida, aliaga, y, en el estrato herbáceo, por gramíneas, como el llistó. En las proximidades de los bordes de los caminos se aprecia la olivarda, especie típica de zonas antropizadas. También aparecen algunos cultivos de secano. La cubierta vegetal, donde existe, se prolonga ladera arriba hasta el afloramiento de la roca caliza que forma el monte, en el que las pendientes son casi verticales y las plantas prácticamente inexistentes.
Cuando hemos avanzado un kilómetro, aproximadamente, disfrutamos de la primera vista estéticamente reseñable de la ruta. Desde nuestra posición se domina el barranco y, al otro lado, la ladera Norte del Alto de Tafarnach, que queda en la umbría, por lo cual la vegetación es mucho más densa y rica, basada en el pino.
Un poco más adelante aparece un desolador paisaje, que se repite en varias zonas de la sierra de Sella, conformado por los restos de un incendio forestal. En ellas apreciaremos pinos quemados, muertos; árboles y arbustos que, como el algarrobo, rebrotan tras el incendio; los tronquitos de los matorrales no rebrotadores, como la aliaga; plantas herbáceas anuales, verdes, nacidas después el incendio; focos más o menos importantes de erosión, como cárcavas; y deslizamientos de tierras y pequeños canchales. Todo ello provoca una pérdida neta de suelo fértil debido a la ausencia de cubierta vegetal. Cuando se termina el camino asfaltado nos encontramos con una bifurcación en la que nosotros debemos optar por el vial de la derecha, pues el de la izquierda conduce a Benimantell. Seguimos por este camino, ya de tierra, y nos encontramos de inmediato con la Font de l'Arc. Es un paraje muy atractivo para el turismo ya que existe un refugio y dos zonas de escalada, situadas sobre la misma loma de paredes calizas verticales. A la primera de ellas se accede desde el paraje y, a la segunda, a espaldas de la primera, después de recorrer medio kilómetro por la pista forestal que nace en la misma fuente. A partir de aquí la vegetación tiene un mayor porcentaje de naturalidad y denota una mejor conservación.
Podemos ver especies de carrasca, madreselva, enebro (tenemos que fijarnos en uno de gran tamaño que está junto al refugio), jara, lentisco e hiedra. Al fondo del barranco se dan especies típicas de zonas húmedas como zarzas, carrizos y juncos.
Seguimos por el camino, cruzamos el barranco de l'Arc e iniciamos el ascenso por la ruta serpenteante al monte Tafarnach, a través de una pequeña garganta tangente a la que acabamos de recorrer. La vegetación está basada en los almendros. En la parte baja existe otra zona de escalada. Como excepción al cuadro vegetal general podemos ver algunos ejemplares de palmito, especie característica de ecosistemas mediterráneos cercanos a la costa.
El objetivo de nuestra marcha es ahora alcanzar un pequeño collado, en el que desemboca el barranco por el que transitamos. Estamos en el punto de unión de Tafarnach con otras lomas menores situadas al NE. Al llegar nos situamos en la cara Sur o solana del monte Tafarnach. Las vistas que vamos a contemplar son magníficas: frente a nosotros las irregulares crestas del Alto del Realet, y sobre ellas, el Puig Campana; y hacia el Este, el Sanchet y el Ponoch. Un dato interesante a tener en cuenta es que en algunos picos la inclinación casi vertical de los estratos de la roca caliza indica que estos montes formaron un anticlinal (estructura geológica en forma de campana) hace millones de años.
Es posible que durante el regreso nos encontremos con una cadena que nos impida el paso, si vamos andando o en bicicleta podremos salvar el obstáculo, pero si hacemos el recorrido en coche, tendremos que dejarlo aquí y seguir a pie o, simplemente, regresar al punto de partida. La vegetación de la ladera Sur del Tafarnach presenta una mezcla de zonas naturales, con pinadas más o menos densas y extensas, y el típico sotobosque de jaras y romero; y por otro lado, el aprovechamiento humano, con explotaciones agrícolas de secano. Continuamos nuestra marcha por un magnífico camino que, cuando nos aproximamos a Sella, sigue descendiendo y gira a la izquierda en busca del barranco de l'Arc. donde nos encontraremos con la magnífica Font de la Alcántara, donde se podrá disfrutar de un bien merecido descanso. Se continúa y se llega al camino asfaltado que da acceso a Sella.
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