
La ruta que vamos a recorrer es de carácter circular y tiene su punto de partida y llegada en el bellísimo pueblo de Polop. Durante el trayecto nos vamos a internar en la zona montañosa de la Marina Baixa situada en el triángulo Polop-Sella-Finestrat, donde dominan las grandes sierras y crestas calizas, entre las que destacan el Puig Campana, el Realet, Tafarnach, Sanchet y el monte Ponoch. Algunas de ellas tendremos la oportunidad de visitarlas en este itinerario.
Se
inicia el recorrido en la carretera que sale de Polop hacia
Guadalest. Cuando hemos andado unos 400 metros, poco después
de pasar junto al desvío hacia Chirles sin abandonar
el vial por el que transitamos, encontramos un camino asfaltado
paralelo al barranco de Gulapdar. Alrededor de esta garganta
se ha desarrollado un pleno aprovechamiento agrícola,
basado en los cítricos, nísperos y otros
frutales, acompañado de la infraestructura necesaria
para su funcionamiento, como grandes balsas y casas de
campo, aunque también existen bastantes edificaciones
de segunda residencia.
Conforme avanzamos el paisaje es cada vez más natural debido, entre otras cosas, a que el camino es de tierra y el acceso de vehículos es bastante difícil. Por ello, en los próximos kilómetros nos vamos a encontrar con un paisaje con un aceptable estado de conservación.
Al poco de iniciar la ruta de tierra localizamos un sendero
que queda a la derecha, por el que accedemos a los restos
de un castillo, entre los que destaca la presencia de un
aljibe de origen árabe. Comenzamos a circular en
dirección Oeste, siguiendo el barranco de Gularpdar,
y entonces nos encontramos relativamente cerca de la base
del monte Ponoch, una impresionante mole de 1.181 metros
de altitud que presenta unas interminables paredes verticales.
También caminaremos cerca de otro monte más pequeño, el Cabal, después de ascender unas empinadas cuestas que nacen en su falda. Una vez que hemos alcanzado un punto cercano a la cima, miramos hacia el Este para contemplar un magnífico paisaje, pues nuestra vista abarca gran parte de la depresión sobre la que se asienta la Marina Baixa, por la que discurren los ríos Algar y Guadalest; el casco urbano de Polop en primer término; y, al fondo, el Penyal d’Ifach y el mar. En todo este tramo de la ruta vamos a encontrar una vegetación bastante homogénea, con formaciones más o menos densas de pino carrasco, acompañadas en el estrato de soto-bosque por especies de matorral, arbustos y herbáceos como el romero, la jara, la coscoja, el brezo y el llistó.
También apreciamos la presencia de vestigios de los antiguos cultivos que ocupaban la zona, de los cuales se pueden ver todavía bancales en los que se conservan algarrobos, olivos y acebuches. Entre esta vegetación llegamos a la Casa de Dios, que está prácticamente en ruinas, después de dejar atrás otra construcción en muy precarias condiciones.
Detrás de la Casa de Dios, a la izquierda, hay
una vereda que casi siempre tiene una cadena puesta, saltamos
este obstáculo y seguimos por él. Cuando
se acaba el camino continuamos por una senda, bien señalizado,
que sale a la derecha y que nos conducirá a un collado
en el que visitaremos una cueva de forma piramidal denominada
la Cueva de la Moscarda. Hasta este punto el trayecto mantiene
una ascensión continua, aunque el terreno está en
perfectas condiciones. Dejamos la cueva a la izquierda
y seguimos hacia el Caserío de Zacarets por un buen
sendero, que más tarde se transformará en
un camino carretero que se utiliza muy poco. En el caserío
tendremos la oportunidad de refrescarnos antes de llegar
a la pista que va de Finestrat a Sella.
Seguimos por esta nueva pista unos 1,700 kilómetros
y a la derecha nos encontraremos una barrera que corta
el paso, debemos seguir aunque esté puesta. Con
frecuencia se suele ver en la zona algún monje budista,
puesto que en las proximidades hay un templo dedicado a
este culto. Si les saludamos ellos responderán probablemente
con una reverencia.
Más adelante nos cruzaremos varias casas agrícolas que en la cartografía se les denomina, de forma conjunta, les Almàsseras. Todo este tramo que nos conduce a la Peña Roc lo hacemos junto al denominado barranco del Salt.
Este área presenta un estado
de conservación aceptable, con zonas naturales,
intercaladas con cultvos, en este caso ya de secano, como
el almendro, debido a que nos encontramos a una cota mayor
que la de los manantiales. Desde el collado del Salt iniciamos
un descenso en zig-zag hacia la Casa de Dios, punto de
encuentro entre el trayecto de ida y el de vuelta. Desde
aquí tomaremos el mismo camino utilizamos en la
subida desde Polop.
Polop fue en tiempos pasados uno de los núcleos más importantes de la Marina Baixa, puesto que la población musulmana hizo florecer la población al amparo de su magnífico castillo. Al entrar en sus calles no puede pasar desapercibida la Fuente de los Chorros, con sus 221 caños. Si llegas a la ciudad a mediados de agosto tienes la oportunidad de disfrutar de las fiestas en honor de la Virgen de la Asunción y San Roque, pero si visitas Polop en octubre, cuando conmemoran San Francisco de Asís, verás las danzas populares y la sulta de vaquilla.
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