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LA ROMANIZACION

 

 

IBEROS Y ROMANOS EN EL PAIS VALENCIANO. EL PROCESO DE ROMANIZACION.

 

Por romanización ha de entenderse un proceso doble, por un lado, se da la romanización de los objetos materiales, esto es, de los elementos de uso, tanto cotidiano como excepcional, de una población; puede observarse como van cambiando con el paso del tiempo, abandonándose o relegándose a un segundo plano los objetos ibéricos tradicionales, y adaptándose en cambio los propiamente romanos. Pero la romanización más importante es la espiritual, esto es, la romanización de las ideas, tanto sociales como religiosas, económicas como políticas.

 

Recipiente de terra sigillata del Tossal de Manises.
 

Moneda hispano-cartaginesa con un posible retrato del caudillo púnico Anibal.
 

Representación del dios Mercurio.
Los romanos llegan a la Península Ibéricas en el marco de su guerra contra los cartagineses por el control del Mediterráneo occidental, y su estrategia de conquista y ocupación está en función de este hecho. Se trata de arrebatar al enemigo las áreas más ricas y de mayor valor estratégico, teniendo en cuenta que para los cartagineses la Península Ibérica era su retaguardia vital, los romanos centrarán su atención en arrebatar a los cartagineses los principales puertos, las vías de comunicación y los centros económicos más importantes. Con las vías de comunicación cortadas y con las fuentes de riqueza perdidas, los cartagineses encuentran grandes dificultades para continuar su campaña en Italia y, a la larga acabarán por abandonarla.

Pero los romanos que en el transcurso de esta cruenta lucha llegan a la Península Ibérica no debían venir imbuidos de un sentimiento misionero de "romanizar" a los indígenas, en buena parte porque muchos de ellos ni siquiera eran romanos, sino itálicos, cuyo propio grado de romanización no debía de ser muy elevado y habría sido adquirido recientemente, en un proceso similar y anterior al que se iba a poner en marcha entre los propios íberos.

El elemento militar romano no debió de ser en sí mismo el principal agente de romanización, pero sí que ejerció una considerable influencia entre los indígenas, gracias al peculiar sistema de reclutamiento de tropas auxiliares. Roma premia a los soldados que le han servido con la concesión de la ciudadanía romana, que otorgaba a su poseedor considerables ventajas político, económico y social. Y este premio se otorgaba no sólo a los miembros del ejercito romano sino también a los auxiliares indígenas que les habían ayudado. Con frecuencia estos licenciamientos se hacía de manera conjunta, con los veteranos de varias legiones, y para alojarlos se funda una nueva ciudad, que recibe el nombre de colonia, puede seguir el esquema ideal de una ciudad romana, constituyendo un modelo para las ciudades indígenas de las proximidades y se convierten muy pronto en el centro del poder político y económico, lo que obliga a los indígenas a relacionarse con ellas y con sus moradores.

A todo ello hay que añadir la afluencia creciente de comerciantes de origen romano e itálico, que siguen a los ejércitos romanos y que muy pronto se relacionan directamente con los indígenas. La población indígena acepta de manera desigual esta presencia romana. Cuanto más desarrollados culturalmente se encuentran los indígenas, con tanta mayor facilidad aceptan la presencia romana.

Representación de una hipotética villa romana en Santa Pola.

 

Detalle del mosaico polícromo de Liria con los trabajos de Hércules.

 

Detalle de los relieves del sarcófago de Proserpina, encontrado en el mar en las cercanias de Santa Pola.

LA ROMANIZACION EN TIERRAS VALENCIANAS.

Los romanos llegan aquí en el marco de la Segunda Guerra Púnica, bajando desde el norte. Tras la conquista de Cartago Nova, las tierras valencianas se convierten en importante vía de comunicación, no teniendo apenas noticias de episodios bélicos en el área del País Valenciano. Los primeros momentos de la presencia romana están atestiguados por la fundación de una de las dos colonias romanas en el País: Valentia, ciudad de nueva planta fundada según las fuentes en el 138 a.c. para albergar a los soldados licenciados tras las guerras con los lusitanos. La segunda colonia, fundada años después, en época de Auguto, es la Colonia Iulia Ilici Augusta ( La Alcudia de Elche ); se trata de una colonia de la segunda generación, esto es, no fundada en lugar despoblado sino sobre una ciudad preexistente, en este caso la ciudad más importante de la Contestania meridional ibérica.

LOS YACIMIENTOS ROMANOS DE ALICANTE

 
En un área de no muchos kilómetros cuadrados, en torno a Alicante, encontramos un importante conjunto de ciudades, conocidas por los itinerarios antiguos y por las fuentes literarias, y también en algunos casos por los testimonios arqueológicos: Ilici, Portus Ilicitanus y Lucentum. Los dos primeros casos no plantean problema alguno, Ilici es la ciudad actualmente existente en La Alcudia de Elche; Portus Ilicitanus, la zona portuaria de esta última, ubicada en la actual Santa Pola. Mayores problemas presenta en cambio la ciudad de Lucentum, la investigación tradicional la ubicaba en el Tossal de Manises, sin embargo desde el siglo XVIII, se había llamado la atención a cerca de unas ruinas existentes al oste de Alicante, que se conocían con el nombre de Los Antigones. A finales del siglo XIX, Manuel Rico se ocupa de ir recogiendo datos acerca de los restos arqueológicos que aparecían, así como de coleccionar el material. La zona de hallazgos quedaba delimitada por el este con el antiguo cauce del barranco de San Blas, por el este con el huerto del Bambero ( la plaza de la División Azul ), por el norte la actual avenida de Aguilera y por el sur la avenida Catedrático Soler.

Yacimientos arqueológicos de Benalua según P. Reynolds.

 

Los hallazgos de que da cuenta Rico son básicamente dos: un conjunto de tumbas tardorromanas, en fosas cubiertas con tres ladrillos, y parte de uno o varios establecimientos industriales, con un conjunto de balsas de diferentes dimensiones, hornos y espacios abiertos que podría tratarse de una industria de salazón o una fábrica de cerámica y vidrio, no existiendo argumentos suficientes para postular una u otra solución. El mismo Rico nos proporciona otras noticias de hallazgos romanos en la ciudad de Alicante, en la zona de la actual estación de autobuses se hallaron monedas, cerámicas, huesos, cenizas. Algunos autores se refieren también a la aparición en el casco antiguo de restos de época romana, así el posible carácter romano de la torre de la Pólvora, situada en la inmediaciones de la Puerta Ferias, aunque en la actualidad se ha identificado esta torre como una obra bajo-medieval.

No obstante, con ello no se pierde toda referencia a materiales romanos en el casco antiguo de Alicante. Rico indica que en la Villavieja se habían encontrado una colección de monedas, fragmentos de vasijas, lamparillas, el tronco de una estatua de un metro de altura y trozos de pavimento árabe. Hay que tener en cuenta además que en las ladersa del Castillo de Santa Bárbara existen considerables cantidades de cerámicas romanas, principalmente tardías. Todo ello debe de ser testimonio de que en el Benacantil existió también algún tipo de asentamiento continuado, que tuvo un momento de auge en época tardorromana, sin que podamos precisar que de relación tuvo con el posible establecimiento del casco antiguo al que antes nos hemos referido. Pero el principal yacimiento romano conocido hasta el momento en el término de Alicante es el Tossal de Manises., que fue una ciudad ibérica que ha proporcionado materiales del siglo IV a.c. y que se romeniza a partir del siglo IIIa.c. y que se abandona a partir de finales del siglo III d.c.

Plano de las construcciones encontradas en Benalúa a finales del s.XIX, según Rico.

 

EL ALICANTE ROMANO

La ciudad más importante debió ser Lucentum, que es la única que aparece mencionada en los escritores romanos, aunque sin detenerse especialmente en ella. Plinio dirá tan sólo que se encuentra en la provincia Hispania Citerior. Según otro autor latino, Pomponio Mela, Lucentum se ubica en el golfo ilicitano, entre otras dos ciudades, Ilice y Alone, y en las tablad geográficas de Ptolomeo aparece como ubicada en la costa de los contestanos, entre las ciudades costeras, junto a Alone y el Portus Ilicitanus. Pero el conjunto de documentos más importantes para el estudio de los aspectos no estrictamente materiales de la ciudad de Lucentum es el proporcionado por las inscripciones. En el Tossal de Manises y en su entorno se conocen más de una docena de inscripciones. Los documentos más importantes nos dejan constancia de la erección de uno o dos templos, uno sin nombre y otro dedicado a la diosa Juno. El primero fue costeado por Marco Popilio Onice, ciudadano destacado. El templo de Juno fue reconstruido por la ciudad, representada por su senado municipal.

 

 

 
 

 

 

 

 

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