La provincia de Alicante cuenta en la actualidad con más de un centenar de castillos y fortalezas, amén de un gran números de casas fuertes y torres de defensa que, en muy diferente estado de conservación, se reparten por toda la geografía alicantina a modo de perpetuo recuerdo de un pasado histórico en el que los castillos adquirieron una especial relevancia, principalmente en época feudal, por cuanto, además de ser lugares para la defensa, se convierten en casas de estancia para el señor y, con el tiempo, en centros de poder de orden económico, jurídico y militar. Situados en lugares escarpados, los castillos ejercían la función de vigilancia y vivienda del señorío, y su historia ha corrido siempre en paralelo a las vicisitudes históricas del territorio donde se hallaban, lo que en gran medida ha determinado el carácter y forma de ser una ciudad. Sin embargo, es conveniente recordar que, aunque siempre se asemeje la identidad de estos castillos a época musulmana, hecho éste que la imaginación popular ha acrecentado, los originarios castillos han ido sufriendo constantes modificaciones, y en la actualidad la mayoría responden a la arquitectura cristiana que sucedió a la histórica de Sarq Al-Andalus. LA RUTA DEL VINALOPO La existencia de un gran número de castillos junto a poblaciones situadas a orillas del Vinalopó nos permiten iniciar un recorrido que tendrá como eje y guía el río que nace en las estribaciones occidentales de la sierra de Mariola y, tras un largo recorrido por una de las zonas más áridas de la provincia en la que se le somete a un intenso grado de explotación , que queda exhausto y muere en la huerta de Elche sin llegar a desembocar en el mar. El castillo de Banyeres de Mariola – que alberga los museos arqueológico y festero -, muy remozado y cuidado, conserva una imponente torre del homenaje, de planta cuadrada, de 17 metros de altura, que se convierte en un hito característico del paisaje, pues se eleva sobre el nivel del mar más de 800 metros. Construido sobre la cima del Tossal del Aguila, tierra fronteriza entre los reinos de Castilla y Aragón, siempre tuvo una especial importancia por su situación estratégica. La población ha ido creciendo alrededor de él, formando calles concéntricas y estrechas de grandes pendientes. La iglesia de Santa María, se estilo gótico, se comenzó a construir en la primera mitad del siglo XVIII y compite con el castillo asomándose en el horizonte de este pueblo de amplia diversidad industrial, principalmente de cartonajes y textil. También destaca, sobre un montículo donde abundan los pinos, una pequeña ermita dedicada al santísimo Cristo del Calvario, cuyo altar mayor perteneció a una iglesia más antigua, que data del XVI. Muy próxima a Banyeres, en la margen izquierda del Vinalopó, merece una especial visita el pequeño y atractivo pueblo de Biar y su castillo-fortaleza, declarado monumento nacional en 1931, que conserva una interesante bóveda hispanoárabe. Siguiendo el desnivel natural del terreno, el castillo presenta un doble recinto amurallado realizado en mampostería, estando los lienzos de la muralla delimitados por cubos semicirculares que cierran el recinto, en cuyo centro se alza la torre principal. Bihar es una bella población de origen musulmán que está situada en el valle que forma el Vinalopó entre las sierras de la Solana y la Fontanella, siempre presentes en el paisaje, y que se han ido desarrollando alrededor del castillo, a cuyo recinto principal se accede por una puerta de medio punto en sillería, que da paso a una pequeña sala rectangular cubierta con bóveda de medio cañón. La torre principal, de planta cuadrada y 19 metros de altura, tiene su ingreso a nivel de la base y su interior está compuesto por tres plantas. El castillo se menciona en el tratado de Cazorla de 1179, y tiene mucha importancia dada la situación del pueblo fronterizo entre los reinos musulmanes de Murcia y Valencia, por lo que cabría determinar que se trata de una fortaleza que en origen es de época almohade, del último cuarto del siglo XII. También forma parte del antiguo conjunto amurallado, y es monumento histórico artístico desde el año 1982, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, iglesia renacentista de finales del XV, cuyo ingreso principal lo forma una de las portadas renacentistas más antiguas de la zona. Posteriormente, en los siglos XVII y XVIII, se realizaron las obras del presbiterio, la torre y la capilla de la comunión, conjunto arquitectónico que forma una de la más bellas piezas del barroco valenciano. En la actualidad, Biar tiene una importante industria textil y juguetera, pero aún conserva la que en otros tiempos le hiciese famosa: la cerámica, cuya calidad artística la ha convertido en uno de los máximos exponentes junto a otras de la Comunidad, como las de Manises, Alcora o Ribesalbes. Una corta distancia separan las poblaciones de Banyeres de Mariola y Benejama, población esta última situada en pleno centro de un fértil valle regado por el Vinalopó, donde se cultivan el olivo, vides y árboles frutales. Descendiendo por el valle encontramos sucesivamente las poblaciones de Campo de Mirra y Cañada. En aquélla acaeció un hecho histórico verdaderamente importante: la firma en 1244 del tratado de Almizra – cuya representación teatral constituye hoy en día un acontecimiento en el que participa todo el pueblo – entre el rey Jaime I de Aragón y su yerno Alfonso de Castilla, Alfonso X El Sabio, tratado por el que se estableció la división entre sus reinos. A escaso tres kilómetros de Campo de Mirra se encuentra Cañada, entre campos de manzanos, perales y cerezos. Esta población es conocida no sólo en la provincia, sino también fuera de ella, por representarse en sus calles desde 1765, durante los día 5 y 6 de Enero de cada año , el Auto Sacramental de los Reyes Magos, escrito por Gaspar Fernández de Avila.