Calendario en mano comprobamos que el primer pueblo en celebrar las fiestas es Sax, que dedica a su Patrón San Blas, del 1 al 5 de Febrero; a pesar del clima frio, que se supera con ilusión, el trajín de las gentes, la devoción de los sajeños y la manera seria y vehemente de sus celebraciones denotan una veteranía y una experiencia más que venerable, quiza anterior a 1838.
La música es fundamental en los festejos de Moros y Cristianos, de la misma manera y con igual intensidad que lo son el color y la estética o el uso de la polvora en forma de salvas. En Sax existe, o se da, un paso peculiar, el "saltico", conservandose con gran magnificencia, la figura del paje, niña de pocos años que actua de formadirecta y principal en los actos de arcabucería, soportando de forma impasible y valiente los secos disparos, el esterdor de la contienda, el frente a frente de cada capitán ante el homólogo, el moro contra el cristiano de cada comparssa marcando, a la vez, un delicioso juego de pies dentro de una especialisima coreografía.
Del llamado ball d'espies de Biar podriamos hablar al referirnos a los diferentes actos con cararacter de máscaras, carnaval o simplemente actuaciones con disfraz. Este baile va unido a los festejos de Moros y Cristianos y en el intervienen de forma muy especial - La Mahoma - en femenino; muñeco de cartón, gigante, vestidocon el atuendo de los "moros nuevos". La fiesta se dedica a la Virgen de Gracia, que el pueblo recibe con fogatas cuando llega desde su ermita (ver Video), a los sones entrañables del valset de la Mare de Déu.
Si en Benejama "La Mahoma" acaba siendo pasto de la cohetería, en Biar comparte protagonismo conVillena, adonde es trasladada más tarde. Acompañadapor un grupo de espías, se introduce en el campo biarense para estudiar la táctica de la proxima batalla contra los cristianos; la actitud gestual, la pantomina - el citado ball d'espies - es lo que caracteriza de manera absoluta estos Moros y Cristianos de la fronteriza Biar. En el blusón que viste el nint se leen los nombres de Biar y Villena, y el cantar popular alude constantemente a esta doble participación, quizas al hermanamiento entre ambas urbes gracias a la fiesta, igual y diferente:
La Mahoma de Biar menja rollets y fogases, Se l'emporten a Villena i l'inflen a remolatxes ...
Se ha dicho con demasiada frecuencia, que la de Moros y Cristianos es una fiesta machista, realizada exclusivamente por los hombres que arriban incluso al vedetismo en sus actitudes como cabos o formaors delante de sus respectivas escuadras. Esto debe de ser desmentido, y no porque ultimamente la mujer se haya integrado más y mejor formando ballets, desfilando de una manera totalmente nueva, (ver video de Agost), y exclusivamente femenina, sino porque existen poblaciones donde la mujer desarrolla o adquiere un rango especial. Como muestra Petrer.
Acabamos de hablar de "La Mahoma" y se sabe que Sax tenía la suya propia, que dejaba o prestaba a Petrer para sus fiestas, ostentando el muñeco un letrero totalmente clarificador: "Soy de Sax, y la cabeza de Petrer". Aqui las abanderadas vienen a romper el concepto generalizado del presumible machismo. Son las figuras centrales. El ansia y la ilusión de la mujer petrerense es ser, precisamente, abanderada de las fiestas. El lujoso diseño de sus trajes, la riqueza de su indumentaria,el buen gusto y la distinción realzan y subrayan más y mejor su hermosura. Estos Moros y Cristianos de Peter tienen un sello distintivo que solo la mujer puede prestar.
Antes de aproximarnos al mar, bueno será que digamos que la ruta de los Moros y Cristianos se ha ramificado hoy demasiado. No es posible hacer todo el recorrido, pero si acudir a la turronera Jijona y señalar que alli hay dos fiestas de Moros y Cristianos: La habitual de agosto y la que los heladores celebran en invierno, dado que en verano están dispersos por toda la geografía nacional y no pueden partcipar en aquélla. Esta última es la llamada festa dels xeladors. En Jijona/Xixona, se fusila al moro traidor después de un juicio sumarísimo: el desgraciado se ha enamorado de una cristiana y abjura por amor de su religión, abrazando el cristianismo; su cadaver es llevado procesionalmente sobre parihuela y es acompañado por escuadras de festeros.
Casos similares encontramos en Guardamar del Segura, donde igualmente, se realiza el entierro del mahometano traidor, mientras que en Ibi se fusila a un moro. Un sentido totalmente opuesto, eminentemente religioso y no de farsa como los que acabamos de apuntar, es el acto que tiene lugar en el cementerio de Banyeres de Mariola el 25 de Abril: Los festeros, rodilla en tierra, disparan arcabuces y trabucos en memoria de sus difuntos amigos y compañeros de la fiesta, mosquetes que ya en 1786 se disparaban en los festejos públicos.
Desde la segunda mitad del siglo XIX tiene lugar en Muro de Alcoy la publicà : una niña que representa a un ángel, hace el anuncio verbal y público de que van a venir unos dias de asueto y alegria, música y trons. En la vecina Concentaina, en torno al 13 de agosto, festividad de San Hipólito, dos comparsas o filaes se encargan de batallar a tomatazos: Cavallets, de traza napoleónica, y Bequeteros, algo así como berberiscos piratas, luchan entre sí arrojándose toneladas de tomates. En un acto jocoso y divertido que alcanza por igual al público que asoma sus narices por el lugar de la refriega; es más, moros y cristianos se unen en la causa común de poner perdido al visitante.
Los desfiles de Villena, en los primeros dias de septiembre, son espectaculares y masivos. Las comparsas, nutridisimas, al desfilar ofrecen un espectaculo donde la disciplina junto al buen humor cosntituyen elementos nutricios. Acaso la despedida de la Virgen de la Virtudes, cuando ésta vuelve al santuario, alcanza cotas de religiosidad y sinceridad humanas pocas veces vistas. Tras la entrada, en el anochecer del dia 5, y el paseo nocturno del dia 8, se llega a la despedida en la mañana del 9, donde la emoción y aun la nostalgia ennoblece el acto: el juego de las banderas y el olor de la pólvora preceden a esta verdadera romeria en la que todo un pueblo aclama su patrona.
Junto a la rubia arena de las playas de Villajoyosa, y en honor a Santa Marta, tiene lugar cada año -entre la noche del 27 y la madrugada del 28 de julio- la representación del desembarco de los piratas moros de Zalé Arráez pilotando faluchos y barcazas con la bandera de la media luna desplegada. Es ésta otra versión de la fiesta, una dimensión diferente. El pueblo espera este espectaculo consumiendo o degustando el "nardo", que se compone de absenta y café granizado, la bebida tipica de los festejos. Al fuego y la musica hay que añadir en este caso, un nuevo elemento, el agua. El mar azul que supode corsarios y bereberes, de hombres cultos y valientes que conquistaron pueblos y asaltaron villas.
Tenemos algunas fiestas mas jovenes como la de Elda y Novelda, contrapunto sin duda, a la antiguedad de las declaradas hace años de interes turistico internacional de Alcoy. Un año a recordar es el 1668, cuando el cronista Carbonell, en su "Celebre Centuria", alude en clarisima descripcion, con detalles y puntualizaciones, a las celebraciones de aquel año. Las antiguas soldadescas fueron dando paso las asociaciones gremiales y éstas a las comparsas y filiaes que han ido formandose, apareciendo y desapareciendo a traves de los siglos hasta configurarse en las existentes en la actualidad.
A partir de 1741, la fiesta alcoyana se estructura en tres dias o jornadas de celebraciones: públicos y desfiles en la primera, actividad litúrgica y religiosa en torno a San Jorge en la segunda - 23 de abril -, y dia de alardo - voz derivada de alarde o manifestacion de fuerza - en la última, donde se queman en disparos de arcabuz y trabuco siete toneladas de pólvora en defensa del castillo de madera que quiere significar la antigua fortaleza o villa murada.
Los desfiles, las llamadas "entradas", tanto la de cristianos como las de moros, constituyen el elemento espectacular, la fanfarria, la brillantez de músicas y ballets, el lujo unido a la fantasia y estética. El acre olor de la pólvora y las humaredas indundando la ciudad el 24 de abril son algo irrepetible, casi increible: los embajadores no logran la rendición del enemigo y es menester acudir a las armas.
Por la noche, y como colofón, la figura de San Jorge, que aqui se infantiliza con la presencia de un niño vestido a la romana, aparece en los merlones de la fortaleza sobre un albo corcel, arrojando saetas al moro vencido y al aire calido y transparente de abril. La fiesta ha terminado, desdibujandose Sant Jordiet en la nostalgia.
En la Vega Baja nos encontramos con nuestra monumental Orihuela que celebra el 17 de julio sus fiestas en el día de Santa Justa y Rufina. La historia se hace desde siglos, de leyenda. Una heroína de cuento, se encarna entre los oriolanos cada año, LA ARMENGOLA. Una mujer que según cuenta la tradición popular, en un solo día pasó de la ternura de una nodriza que amamantaba a un niño, a la rudeza de una guerrillera líder contra el poder sarraceno. Es por eso, como comentabamos antes en el papel de la mujer en la fiesta, que el cargo honorífico más importante y representativo de las Fiestas es la Armengola, nombramiento anual que hace la Junta Central de Fiestas en recuerdo y homenaje a la heroína.
Se tiene noticia de esta celebración en 1.400 se ha venido celebrando, salvo en épocas de guerras u ocasiones en que ésta se hizo imposible. A partir de 1.974 esta celebración se verá incrementada en actos -y sobre todo- en número ingente de asistentes, gracias al esplendor y auge que la inclusión de la Fiesta de Moros y Cristianos ha aportado a tan secular evento histórico, cívico y religioso.
La fiesta la componen 10 Comparsas en el Bando Moro y 8 en el Bando Cristiano siendo La Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos "Santas Justa y Rufina", de Orihuela, declarada de Utilidad Pública el 17 de Marzo de 1.982 en C.C.M.M.