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SEMANA SANTA DE ALICANTE

1.  ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA SEMANA SANTA ALICANTINA

      

1.1 De la Cofradía de la Sangre
1.2  De la Procesión del Jueves Santo
1.3 De la Hermandad de la Santa Cena
1.4 De la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad
1.5 De la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder[29]
1.6 Constitución de Hermandades y Cofradías de 1860 a 1999

 


SEMANA SANTA DE ALICANTE

Es la Semana Santa de Alicante valiosa e innovadora, donde se combina la sobriedad y el recogimiento con la policromía. Donde la palmera es mudo protagonista que nos acercará a los parajes por donde discurriera la vida de Jesús de Nazareth cuya Pasión, Muerte y Resurrección se pueden contemplar a lo largo de 26 procesiones, con cerca de los 18.000 participantes y un total de 88 obras de arte reunidas en 45 conjuntos escultóricos.

            Las animadas calles del Alicante de ayer y de hoy, se sienten atraídas por el color de las vestas y el interés de unas obras de arte religioso que salen de las iglesias para ser contempladas, mezclándose de esta manera la devoción con lo lúdico.

            Ya los cronistas nos hablan de que allá por los siglos XVII - XVIII, cualquier manifestación festiva iba unida a un acontecimiento religioso. De ello, son testigo fiestas tan tradicionales para nosotros como puedan ser el Porrat de San Antón, los Moros y Cristianos, y nuestras queridas Fogueres de Sant Joan (Hogueras de San Juan). Todas ellas demuestran que el alicantino entremezcla momentos de ocio y esparcimiento con el sentido religioso. Esta es una forma de ser de la gente de estas tierras. Quizá para algunos pueda resultar un tanto irrespetuoso, para nosotros es la "fe popular, sencilla y a la vez profunda y auténtica que es capaz de saber cuándo se sirve en la Iglesia al Evangelio y cuándo se lo vacía y asfixia con otros intereses"[1] .

           

Exponente de ello es la Romería que, anualmente, realizamos renovando el voto ancestral de nuestros antepasados, cuando el 17 de marzo de 1489, tuvo lugar la primera Epifanía de la Santísima Faz de Cristo, conocida popularmente con el nombre de  "El Milagro de la Lágrima".

            Nuestra religiosidad popular, basada en manifestaciones exteriores, tuvo y tiene hoy todavía en la Santa Faz el eje central de nuestra devoción, aunando cualquier accidente del acontecer ciudadano al trasiego de la reliquia. Pretextos de mayor o menor enjundia, circunstancias climáticas adversas o calamidades epidémicas han servido para que saliera el Lienzo en pública rogativa, reforzando el vínculo espiritual y emocional que desde hace más de quinientos años ha unido la reliquia a lo alicantino.

           

Para la ciudad de Alicante, la romería supone una prolongación de la Pascua. Al igual que otros puntos del litoral mediterráneo, se conserva la tradición festiva de la Pascua de Resurrección, con las típicas comidas en el campo, a las que no puede faltar su elemento más característico: "La Mona de Pascua".

Los alicantinos, por nuestra forma de ser, hemos captado el mensaje que nos ofrece la Pasión de Cristo. La famosa Pascua - "paso" - de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad. Lo importante no es la muerte sino la VIDA. De ahí que nuestra Semana Santa no esté impregnada de tristezas y tremendismo, sino de alegría y júbilo porque nuestras miradas están puestas en la gozosa esperanza de la Resurrección. No es por tanto, irrespetuosa nuestra forma de actuar. Hay que comprenderla desde la religiosidad de un pueblo que responde con sabiduría cristiana a los grandes interrogantes de la existencia. La sapiencia popular tiene una capacidad de síntesis vital.

"Esa sabiduría es un humanismo cristiano que afirma radicalmente la dignidad de toda persona como hijo de Dios, establece una fraternidad fundamental, enseña a encontrar la naturaleza y a comprender el trabajo y proporciona las razones para la alegría y el humor, aun en medio de una vida muy dura"[2].

            Pero, hagamos un recorrido por la historia.

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1.  ANTECEDENTES HISTORICOS DE LA SEMANA SANTA ALICANTINA

            Hablar de la Semana Santa Alicantina es remontarse, documentalmente, al año 1600. Este es el primer dato escrito que encontramos en las crónicas aunque, como es lógico de suponer, ello significa que antes de esta fecha ya existiese. Basta recordar que la Santa Faz en 1489 ya une a la ciudad con algo tan vinculado a la Pasión de Cristo como pueda ser el Lienzo Verónico.[3]

            Pero, imaginemos el Alicante de 1600. Es una ciudad de unas 5000 almas, que seguirá creciendo gracias a la actividad portuaria, al comercio internacional y al fenómeno migratorio. Es foco de atracción de mercaderes que buscan la bondad de su puerto, la suavidad fiscal y la facilidad de contratación.

            En este Alicante, que venera a la Madre de Dios con el título del Remedio, existe un puerto en forma de media luna. Hay una gran actividad: numerosos bergantines y galeras cargan a nuestro alrededor trigo, cebada, higos, algarrobas, almendras, barrilla, esparto, frutas y agrios. Todos los productos de la rica huerta, aunque de secano, que circunda la ciudad.

            Sus destinos principales: Flandes, Bretaña e Inglaterra.

            Junto a ellos, barcos con la bandera holandesa estiban nuestro preciado “Fondillón”, vino de reyes, además del moscatel y el malvasía.

            Recreándonos en el entorno, oscurece y entramos en el recinto amurallado por el Portal del Muelle, llegando a la calle Labradores, donde nos encontramos con una Cofradía. Es la tétrica noche del Jueves Santo. La oscuridad la rompen, en procesión, las túnicas azules, como el manto de la Virgen del Remedio, y las luces amarillentas de los hachones. Momento emotivo, los caballeros se descubren, las damas se arrodillan en el suelo embarrado. Es el inicio de la Semana Santa de Alicante.[4]

A partir de 1600, aparecen otras fechas (1603-1606-1753-1760). Todas ellas vinculadas con el tema de nuestra celebración pasional.

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1.1 De la Cofradía de la Sangre

En 1600, y según las Crónica de Viravens[5], existía una capilla para los reos condenados a la pena capital. En ella existía una imagen de la Virgen con la advocación de Soledad. Esta imagen era muy venerada: los enfermos creían curar al contacto de la toca o del rosario que pendía de sus pequeñas y finas manos; los marineros la invocaban para obtener su protección y no caer cautivos de los piratas. Y, tantos fueron los favores, que aquellas gentes sustituyeron el título de Soledad por el de Nuestra Señora de La Marinera.

           

A lo largo de cuatro siglos, esta imagen ha sufrido dos graves profanaciones. La ocurrida con la entrada de los ingleses en la que fue rescatada de entre las inmundicias (8 de Agosto de 1706) y la de 1931 en que aparecieron sus restos entre un montón de cenizas y escombros. Todavía hoy su cara, y en especial sus ojos, portan el recuerdo de aquellos hechos.

            De acuerdo con la "Chrónica" del Deán Bendicho[6], sabemos que en el Convento de las RR.MM. Canonesas de San Agustín, estaba fundada la Cofradía de la "Sangre de Cristo", que recibía el amparo de la Ciudad

"pues la favorece con mandar a sus oficiales y consejeros asistan y acompañen la preseción que hace la cofradía el Viernes Santo con una vela de sera blanca que paga la Ciudad para cada uno"

Sin embargo, a la luz de los datos que nos revela el "Libro de la Fundación" del Convento de la Sangre de Cristo de la ciudad de Alicante[7], es evidente que la existencia de dicha cofradía era anterior a la fundación del Convento.

Refiere el acta de fundación que, a principios del siglo XVII, algunos religiosos y caballeros, procuraron juntar en el salón del Ayuntamiento de la ciudad a algunos jurados de ella, al Deán y Cabildo de la Colegial y a algunos otros caballeros, con el propósito de presentarles la preocupación de

"hiciese un convento de monjas en esta ciudad para poder cumplir con él sus buenos deseos y no obligarles a salir de la tierra para hacerlo por la dificultad e inconvenientes que en ello solían ofrecerse"

Sopesadas las razones, se resolvió se edificase dicho convento y fuesen sujetas al Ordinario y se escribiera al Sr. Obispo de Orihuela, Don Andrés Balaguer, pidiendo licencia para ello y para denominar de que orden sería. Se nombró por electos al Deán Miguel Zaragoza, al Canónigo y Comisario de la Santa Inquisición, Tomás Pérez; al Canónigo y Vicario, Jaime Galante; al padre maestro Fray Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, de la Orden de Nuestra Señora del Carmen; a don Juan Vich, Bayle de la Gobernación de Orihuela; y a Jerónimo Vallebrera, caballero.

En la visita pastoral que realizó el Obispo a la ciudad de Alicante en el mes de Abril de 1606, concedió la licencia solicitada e impuso algunas condiciones que se recogen, más tarde, en el auto recibido por el notario don Juan Torres el 16 de Mayo de 1606, otorgando poderes al canónigo Pedro Ivarra y a Jerónimo Vallebrera para que en su nombre fundasen dicho monasterio, fuesen a traer a las fundadoras del Monasterio de San Cristóbal de Valencia y comprasen la casa o casas necesarias y demás cosas convenientes para dicha fundación.

En cumplimiento de lo acordado, reunieron a los mayordomos y cofrades de la Cofradía de la Sangre de Cristo y

"pidiéronles la iglesia y demás casas de la dicha cofradía para en ella como lugar mas a propósito hacer dicho monasterio. Y todos unánimes y conformes condescendieron con tan justa petición e hicieron donación de ella para dicho efecto con ciertas capitulaciones, como parece con auto por ante Francisco Pérez, notario".

El 16 de Julio de 1606, llegaron las fundadoras y el 18 del mismo mes y año, se instalaron en el que pasaría a denominarse Convento de la Sangre de Cristo.

Todo lo anteriormente expuesto argumenta que el origen de la Cofradía de la Sangre de Cristo de Alicante bien podría remontarse al siglo XVI, a pesar de que sigue siendo una incógnita su fecha de fundación. Si en 1606 se funda el Convento, y la Cofradía poseía por entonces una iglesia y casas en propiedad contiguas a la misma, es obvio que disponía desde hace tiempo de una organización administrativa -en el Libro de la Fundación se hace referencia a la existencia de mayordomía-, y de unos cultos y actos en honor a las imágenes del Ecce Homo y a la Virgen de la Soledad. Y esto, además, corrobora la afirmación recogida por Viravens en su Crónica[8], al decir

           

(...) "había por los años 1600 un Santuario que servía de Capilla a los reos condenados a la última pena."

Otro dato que nos ayuda a fechar la existencia de esta Cofradía de la Sangre era la devoción de esta advocación en todo el Reino de Valencia. La misma venía a entroncarse con el resurgimiento de las compañías de disciplinantes que secundaban a San Vicente Ferrer en sus viajes y predicaciones -recordemos que San Vicente Ferrer predica en Alicante en el año 1411-[9]. Coincide pues con el auge de las cofradías de la Vera Cruz en Castilla y Andalucía que veneraban la reliquia del Lignum Crucis[10], a partir del siglo XV comenzó en el Reino de Valencia a darse culto a la Sangre de Cristo.

Juan Bautista Maltés, en su obra Ilice Ilustrada[11], de manera muy prolija, nos relata la devoción alicantina a las imágenes del Convento de la Sangre, el Ecce Homo (iconografía esta que en el Reino de Valencia representaba la devoción a la Santísima Sangre de Cristo, como es el caso de Manises, Pego y Elche)  y La Soledad "La Marinera".

             

En un relato portentoso ocurrido en Mislata estaría el origen de la devoción a la Preciosísima Sangre de Jesucristo. Divulgada esta fiesta a Valencia, se fundó una cofradía en la parroquia de San Miguel y San Dionisio, en el arrabal de la Villa Nueva, cuyas constituciones fueron aprobadas el 15 de Marzo de 1535 por Gaspar Rubió, doctor en cánones y vicario general. Paulo III instituyó su fiesta en Bula fechada el 14 de Abril de 1540[12]. Se ha localizado la fundación de esta cofradía en diversos pueblos de todo el Reino de Valencia[13].

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1.2  De la Procesión del Jueves Santo

Es también Bendicho[14], quien nos señala la realización de una procesión de penitencia el Jueves Santo de 1603

(...)"de su capilla y claustro sale el Jueves santo, dadas las oraciones, una grande y devota procesión de luces y túnicas azules a devoción del manto azul con que de ordinario pintan y visten a la Virgen por ordinación de un concilio, y las armas de la cofradía que es la cruz blanca a modo de las que los comendadores o religiosos militares de San Juan".

            Este dato lo toma Bendicho de la carta que dirige el Cabildo para obtener de Roma, la aprobación pontificia de la Cofradía de la Virgen del Remedio como "asociación de fieles para la realización de obras de piedad o caridad e incremento y esplendor del culto público".[15] Así se remite en carta fechada el 2 de Abril de 1603[16] al canónigo D. Nicolás Martínez Clavero, el cual se encontraba en la Ciudad Eterna

"Nuestra Cofradía, ha hecho una Procesión de penitentes de más de 120 con sus vestas azules, con lo cual ha edificado toda esta Ciudad."

            Efectivamente, el 31 de Mayo de 1603, un mes después, se obtiene de Clemente VIII la aprobación canónica.[17]

            Durante el siglo XVIII (1753-1765) esta procesión continuaba celebrándose. En el año 1760, el propio Cabildo amonestó a varios penitentes

"que en la Procesión del Santo Cristo, no iban paramentados con las vestas, obligándoles para el año próximo, de que seis meses antes de la Semana Santa, los cofrades que desearan continuar siéndolo, habían de tener preparada su vesta..."[18]

            Como queda constancia en las decisiones capitulares, a dicha procesión acudía una Comisión Municipal presidida por el Alcalde Mayor, varios eclesiásticos y, algunos años, eran invitados los Gremios de la ciudad.

            No hay constancia de causa alguna que justifique la desaparición de esta procesión de Jueves Santo que dejó a la Semana Santa alicantina con la "única" procesión de la tarde del Viernes, denominada "Procesión del Entierro".[19] Y en la que, acompañando al Santo Sepulcro, procesionaban el resto de las imágenes pasionarias. Esta procesión del Entierro partía del que fue primer templo cristiano de Alicante (Santa María), al menos, desde 1600.

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1.3 De la Hermandad de la Santa Cena

            En el año 1775, tenemos constancia de la Hermandad de la Santa Cena. Nace en el barrio que surgió en el siglo XV a extramuros de la ciudad denominado "Raval de la Porta de l'Orta" o "Raval de San Antón". Concretamente en lo que, poco a poco, fue convirtiéndose en una calle de casas humildes y que la gente le daría el nombre de "Calle de la Cena" por custodiarse en ella las imágenes de la Ultima Cena.

El arrabal de San Antón fue creciendo a lo largo del siglo XVI. Era un barrio y una calle muy populares ya que, sus vecinos, pertenecían a la clase baja, según se desprende del vecindario (censo) de 1754 y en el que se censaba el 63,3% de los 570 jornaleros existentes en la ciudad. En el censo de casas-propietarios (justiprecio) de 1756, se cita que dicho arrabal de San Antón contaba con 772, el 27% de las casas existentes en la ciudad. Pero, pese a la importancia del número de sus edificaciones, el valor de las mismas sólo alcanzaba el 11,9% del total urbano, con un valor medio por casa de tan sólo 9,8 libras; no siendo ajena a este hecho la escasa implantación de propiedades de la nobleza titulada, pues el porcentaje de esta sólo suponía el 0,6%.

Todo esto nos da una idea del gran esfuerzo, la religiosidad y el interés, que tuvieron aquellas humildes gentes, para engrandecer la Semana Santa de la ciudad y adquirir al imaginero murciano Francisco Salzillo las imágenes de la Ultima Cena por un coste total de 55.000 reales de vellón.[20]

Hay que indicar que las imágenes adquiridas a Francisco Salzillo, no salieron de sus manos, sino que fueron realizadas por su padre Nicolás Salzillo quien, al morir, las dejó en herencia a su hijo Francisco junto al taller que poseía.

Las imágenes eran de vestir y se encontraban repartidas en las casas durante todo el año ya que las dimensiones del "Paso" impedían que este fuera venerado en una iglesia.

           

La presentación procesional a excepción de la riqueza artística del "Paso" era muy pobre. Ni vestas, ni adornos espectaculares, ni acaso la más leve iluminación que la del número de alumbrantes en torno de las imágenes ya que se procesionaba en las primeras horas de la tarde. Formaban largas filas de mujeres del barrio tocadas con negro pañuelo a la cabeza, pasando entre las manos las cuencas del Rosario. La mayoría de los varones, asistían con sus blusones negros formando pequeños grupos.[21]

           

En 1880 el gremio de alpargateros de Elche adquirió el conjunto iconográfico.[22] Por  problemas de imposibilidad de procesionar el Paso por las calles de Elche debido a la estrechez de las mismas, el conjunto fue vendido, esta vez, a Cartagena. Allí procesionaron hasta 1949, año en que la Hermandad de "Los Californios" estrenaron un nuevo conjunto artístico. En la actualidad ha sido imposible saber el destino que han sufrido aquellas primigenias imágenes salidas de las manos de Nicolás Salzillo.

Será el 20 de Diciembre de 1962, cuando en las Escuelas Salesianas de San José, con motivo de celebrarse las Bodas de Oro de la llegada de los Salesianos a la Ciudad de Alicante, se recupere esta Hermandad. Era un gesto de agradecimiento a quienes dieron acogida entre ellos a los Salesianos.

La autorización de constitución de esta Hermandad, por parte de la Junta Mayor, tuvo lugar el 4 de Marzo de 1963, autorizándose el que desfilara la tarde del Domingo de Ramos de ese año. Posteriormente, con la autorización de la Junta Mayor de fecha 7 de Marzo de 1967, pasó a desfilar la tarde de Jueves Santo.

Bien es cierto que, el Presidente de la Junta Mayor comunica, en la sesión de trabajo celebrada el día 1 de Mayo de 1947, la conversación mantenida con el Excelentísimo Señor Gobernador Civil y en la que le expresó, dicho Gobernador, la intención de crear dos nuevas Cofradías para el año 1948, las cuales podrían ser la Santa Cena, Oración en el Huerto y Azotes.[23] Por lo que, ya en 1947, existía la inquietud de recuperar para la Ciudad de Alicante, una de las Hermandades más emblemáticas de nuestra Semana Santa.

Desde su segunda constitución en 1962, esta Hermandad ha sabido mantener el  espíritu popular que siempre la caracterizó añadiéndole al mismo, el carisma salesiano basado en el aire juvenil que en ella se respira.

 

Con motivo de celebrase el XXX Aniversario de su segunda constitución, el Rector Mayor de la Congregación Salesiana, Reverendo Don Egidio Viganó, le otorgó el título de Venerable. La Hermandad, en su Libro de Oro, tiene estampada su firma junto al de otras personalidades.

            El 8 de Noviembre de 1999, Su Majestad Don Juan Carlos I, tuvo a bien, aceptar el nombramiento de Presidente Honorario, con motivo de celebrar el 225 aniversario de su primera fundación.[24]

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1.4 De la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad

            A petición de los fieles de la iglesia de Santa María, en 1819, se organiza la Procesión del Entierro. En carta fechada el 27 de Marzo de 1819, el clero de Santa María solicita al Cabildo Municipal su aprobación[25]

"Habiendo algunos fieles de esta feligresía de la Iglesia Parroquial de Santa María invitando a los Curas y Clero de la misma, para que en la tarde del Viernes Santo saliera de dicha Yglesia una devota Procesión que representase el entierro de Nuestro Redentor Jesús; meditado por el Cero este particular detenidamente, hallo que de verificarlo no resulta inconveniente, y si con esto se logra(...)

Lo que pongo en noticia de V.E. para que el ilustre Ayuntamiento quede inteligenciado y advierta si le ocurriere alguna dificultad."

            La Corporación Municipal, en cabildo celebrado el 29 de Marzo, aprobó la petición formulada y lo comunicó por escrito

"El pensamiento de ese Clero en quanto a que por medio de una devota procesión se represente el entierro de Nuestro Redentor Jesús en la tarde del Viernes Santo, es ciertamente el más laudable para iniciar y dirigir el corazón de los fieles a la meditación correspondiente en cuido concepto no puede negarse este Ayuntamiento a que se verifique, y así lo ha acordado con el extraordinario de hoy, y asistirá presidiendo aquella procesión cuia vuelta sería la general, mando a que un acto tan religioso se realice con la solemnidad y orden conducentes sin que se cometan los abusos e irreverencias, que en otros de igual especie".[26]

            Desfiló acompañando al Santo Sepulcro hasta el año 1930 en que se empezaban a vislumbrar los cambios en las estructuras políticas y sociales del país. Fueron sucediéndose las huelgas, revueltas, motines y los ataques verbales contra las procesiones religiosas.

La imagen de la Soledad, no volverá a participar en nuestra Semana Santa hasta el año 1943 en que forma parte de la Procesión del Santo Entierro, organizada por la Hermandad del Santo Sepulcro. De hecho, en las Actas de la Junta Mayor no aparece mención alguna a la Cofradía de La Soledad sino a la Procesión del Santo Entierro y a la Hermandad del Santo Sepulcro. Sólo se cita claramente, cuando se quiere constituir la Hermandad Mater Desolata, con estas palabras literales:

“Intervienen representantes de todas las Hermandades asistentes a esta Junta Mayor y tras amplio y dilatado debate se acuerda que la Cofradía nueva (se está refiriendo a la Cofradía de Mater Desolata) se integre en la procesión del Santo Entierro, sustituyendo a la Soledad que no tiene Cofradía...”[27]

            Pero, si no tenía Cofradía propia la Soledad, quién sacaba dicha imagen en la Procesión del Entierro. La respuesta la tenemos en la “Falange Española”. Esta organización, asumió el sacar a hombros el trono de la Soledad. Lo hizo hasta el año 1981 en que dejaron de hacerlo, después de varios problemas acaecidos durante los dos años anteriores y las amenazas de la Hermandad del Santo Sepulcro de no desfilar si la Soledad sale con el Sepulcro.[28]

            Por fin, el 18 de Mayo de 1988, la Hermandad de La Santa Cena, asume la reorganización de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Se redactan los primeros Estatutos que son presentados a la Junta Mayor el 17 de Septiembre de 1988 y que fueron aprobados.

            Hay quien ha querido ver la Cofradía de la Soledad como filial de la Santa Cena. En modo alguno ocurrió así. Fue constituida de manera independiente por algunos miembros que también pertenecían a la Santa Cena y utilizaron, durante varios años, enseres que prestaba la Santa Cena como muestra de solidaridad hacia una Cofradía que presentaba dificultades económicas. Desde el primer momento, siempre tuvo esta Cofradía, Junta de Gobierno, administración y gestión propia.

            Hoy, por su trabajo y esfuerzo constantes, es una Cofradía autosuficiente, que en pocos años ha enriquecido de manera considerable su patrimonio.

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1.5 De la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder[29]

            Hermandad fundada en el año 1860 por el Ilmo. Sr. D. Victor Cristóbal Salvetti, Cónsul de Italia en Alicante.

            Entre los años 1838 y 1840, trajo desde Florencia una Virgen Dolorosa perteneciente a una de las mejores escuelas florentinas de las últimas décadas del siglo XVIII. La imagen fue instalada en la capilla familiar en la iglesia de San Francisco. La devoción hacia la imagen hizo que se constituyera una cofradía que procesionará durante la Semana Santa y que presidirá Don Victor Cristóbal Salvetti hasta su fallecimiento.

Los reglamentos vieron la luz en 1878 con el título de "Asociación de la Soledad que tuvo María Santísima al pie de la Cruz" siendo aprobados por el Excmo. Dr. D. Pedro María Cubero y López de Padilla, Obispo de Orihuela, quien concedió las primeras indulgencias.

Al poco tiempo la Hermandad pasó a denominarse " Nuestra Señora de la Corona de Espinas".

 Esta Hermandad tenía su sede en la iglesia de San Francisco, hoy desaparecida.

La documentación sobre la misma, sus libros de actas, documentos, la propia imagen florentina, desapareció con motivo de la quema del convento e iglesia de San Francisco. Cuando comienza nuevamente su andadura después de la guerra civil, será el imaginero Antonio Castillo Lastrucci, quien realice las dos imágenes que en la actualidad procesiona esta Hermandad.

Puede ser que en los archivos de la propia Salvetti, pueda existir algún tipo de documentación al respecto y, por ello, esta Hermandad, ha iniciado gestiones en Madrid, con algún miembro de la familia que se quedó con la biblioteca, una vez vendido el palacete que habitaba Don Victor Salvetti.

Cuando se vuelve a recuperar esta Hermandad, en 1942, adquiere el nombre de "Muy Ilustre y Santa Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza".

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1.6 Constitución de Hermandades y Cofradías de 1860 a 1999

Desde que en 1860 quedó constituida la que en la actualidad es la Hermandad de Nuestro padre Jesús del Gran Poder, como hemos explicado anteriormente, en Alicante se siguen creando nuevas entidades

1885: Flagelación

1917: Cristo del Mar

1941: Nuestro Padre Jesús

1942: Jesús Triunfante

1942: Santo Sepulcro

1945: Santa Cruz

1946: Ecce Homo

1947: Santísimo Cristo de las Penas y Verónica

1948: Mater Desolata

1949: Piedad y Caridad

1954: Jesús en Samaria y Santa Oración en el Huerto

1956: Perdón

1959: Santa Redención

1992: Stabat Mater

1992: Santo Cristo del Hallazgo

1993: Resucitado

1996: Prendimiento

1996: Humildad y Paciencia

1996: Cristo "El Morenet" de los hombres del mar

1996: Ntra. Sra. de la Alegría

1997:  San Pedro

1999:  Despojado

            Recorramos brevemente la historia de cada una de ellas:

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1.6.1 Hermandad de Jesús atado a la columna en su Santa Flagelación

            Fundada en 1885, el "paso" era de una gran calidad artística, guardándose en la iglesia de Santa María, en un lateral del altar dedicado a San Pedro y San Pablo. El mismo era trasladado a la iglesia del Carmen, de donde partía para incorporarse a la Procesión General del Viernes Santo.

            Tras un paréntesis motivado por la guerra civil, la Hermandad es reorganizada por los señores Ravello Montesinos y Sánchez Esteve, desfilando en esta ocasión, el Lunes Santo desde la iglesia de las RR.MM. Capuchinas.

            En 1956 estrena un nuevo trono tallado y ornamentado con pan de oro, obra de los Hermanos Blanco.

En el año 1966, la Hermandad deja de desfilar por dos años consecutivos siendo en 1968 cuando reanuda su andadura desde la iglesia de María Auxiliadora (PP. Salesianos) hasta el año en que las imágenes son devoradas en un incencio, salvándose únicamente el trono.

Nuevamente se reorganiza esta Hermandad en el año 1989, en la Parroquia de San Blas, en el popular barrio del mismo nombre, desfilando hasta nuestros días la tarde del Domingo de Ramos.

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1.6.2. Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Mar, Nuestra Señora de los Dolores y San Juan de la Palma

            En el año 1917 se fundó la Cofradía de San Juan de la Palma y Nuestra Señora de los Dolores, en el seno de la Congregación Mariana gracias a la preocupación demostrada por el que era su director, Reverendo Don Rafael Esplá Rizo, quedando establecida en la hoy desaparecida iglesia de Nuestra Señora del Carmen que se encontraba en la actual Plaza del Carmen.

            El 11 de Mayo de 1931, la iglesia es incendiada y con ella desaparecen las imágenes de San Juan y la Dolorosa, obra esta última de Salzillo.

            En 1940, se reorganiza la Cofradía, esta vez con el nombre de Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo del Mar, San Juan de la Palma y Nuestra Señora de los Dolores. Desde esa fecha posee capilla propia en la iglesia de Santa María.

            El Cristo del Mar y San Juan de la Palma son obra del escultor sevillano Antonio Castillo Lastrucci. La primera de ellas data de 1942, procesionando la imagen de San Juan en 1944.

            Sobre Nuestra Señora de los Dolores decir que procesionó por primera vez el 31 de Marzo de 1942. Es una talla anónima napolitana del siglo XVI o principios del XVII, que fue traída a Alicante por la familia Tato procedente del norte de España. De la imagen sólo quedaba únicamente el busto, la cara la tenía medio quemada y le faltaba un ojo.

           

            Fue enviada a Castillo Lastrucci para su recuperación y, éste, así lo hizo. Restauró el rostro y formó un cuerpo con una canastilla de mimbre, saco y revestimiento de estuco, tal y como se encuentra en la actualidad.

            Por Bellas Artes de Madrid fue ratificada la autenticidad de la gubia italiana.

            Esta Hermandad es propietaria de una de las obras más importantes en el bordado de la Semana Santa alicantina[30], un conjunto formado por el techo de Palio y Manto de Nuestra Señora de los Dolores.

            El Palio fue confeccionado en el año 1947 por Don Tomás Valcárcel Deza. Mide 5 metros de largo por 2,5 metros de ancho. El fondo es de terciopelo azul armonizando con el manto de la Virgen. Porta un total de 20 Kilos de hilo de oro, así como esmeraldas, rubís, zafiros, topacios y perlas. El techo va cuajado de arabesco de oro con mallas, ostentando en el centro un medallón de 1,5 metros de longitud y 1 metro de ancho, bordado con seda de varios colores sobre malla de oro. En el centro se encuentra bordada la representación del Espíritu Santo y un juego de ángeles querubines portando los atributos de la Hermandad.

           

            El Manto es conocido popularmente con el nombre de “Las Palomas”, denominado así por llevar un delicado juego de 43 palomas bordadas en plata con las alas al aire, produciendo un efecto de movimiento. Todo el manto está bordado con arabescos de oro y grandes medallones que representan  los Siete Dolores de la Virgen. Todo ello formando un espectacular conjunto con el Palio.

En estos momentos la Hermandad está realizando gestiones para la restauración de esta obra de bordado.

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1.6.3 Hermandad de Nuestro Padre Jesús

            Al poco tiempo de finalizar la guerra civil, se reorganiza en Alicante una de las entidades con más prestigio en el ámbito cultural y religioso de la época, nos referimos al Centro Católico. Dentro del mismo, un grupo de socios, decide la creación de una Hermandad de Semana Santa. Se suceden las reuniones y es el 24 de Abril de 1941, fecha de la primera acta oficial, cuando se constituye la referida Hermandad y se forma su Junta de Gobierno presidida por Don Julio Escoto Treza-Río, cargo que ostentó hasta su fallecimiento.

            Serán las 22,00 horas del Martes Santo de 1942, cuando salga por primera vez a las calles alicantina la Hermandad de Nuestro Padre Jesús. Al día siguiente, la prensa diría:

"Anoche salió por primera vez procesionalmente, la magnífica imagen de Nuestro Padre Jesús de la Hermandad de su nombre. En las calles del trayecto, una enorme multitud se agolpó al paso de la sagrada imagen que tanta admiración ha causado en el público alicantino unida a una acendrada fe.

La procesión salió de la Colegiata, por la llamada Puerta Negra y su orden de marcha fue el siguiente: Cruz alzada y Estandarte de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús, en color morado, con la inscripción de la cofradía en letras doradas. A continuación los nazarenos: hábito morado con cordón amarillo. Al frente de estos penitentes, los hacho